HISTORIA: Dimensión temporal

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¿Cuál es la dimensión temporal en el análisis del fenómeno del trabajo?

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Análisis del fenómeno del trabajo en la era industrial

El fenómeno del trabajo como tal existe desde que el hombre es hombre. Pero para estudiar la historia de la productividad como disciplina objeto de análisis cabe remontarse al siglo XVIII. Durante los inicios de la revolución industrial, desarrolla su actividad quien puede considerarse padre de la economía moderna. Adam Smith ya apuntaba la idea de que para aumentar la productividad era necesaria la especialización.

Más adelante, entre finales de siglo XIX y principios de siglo XX, se da un hecho relevante. Por primera vez, surgen escuelas de pensamiento que abordan de un modo científico el análisis del fenómeno del trabajo. Es entonces cuando la historia de la productividad toma un nuevo rumbo.

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En este período, destacan nombres de la talla de Frederick Taylor, Henry Fayol, George E. Mayo o Henry Gantt. Todos ellos, en mayor o menor medida, son considerados como los precursores del management (organización o administración científica del trabajo). El control de tiempos, cronometrando las operaciones, reduce tiempos ociosos de los trabajadores y aumenta la productividad.

Más adelante, el matrimonio formado por Frank y Lilian Gilbreth abordó la manera de reducir los movimientos innecesarios, diseñando mejor los flujos de trabajo.

Henry Ford se imbuye de este espíritu de mejora en los procesos en cadena. Así, desarrolla una línea continua de ensamblaje para la fabricación de sus coches. Esto le permite reducir los tiempos y los costes, bajar los precios y ganar competitividad para situarse líder del mercado automovilístico.

Análisis del fenómeno del trabajo en la era digital

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Con el tiempo, otros competidores de Ford (General Motors, Toyota,…) fueron mejorando los sistemas de gestión y producción propios del “fordismo”. Más adelante, llegaría la expansión de los avances logrados a otros sectores industriales y tecnológicos (HP, Motorola,…). Y, al final, las mejoras se extenderían a los procesos de gestión de la información y, en general, a todos los servicios. La historia de la productividad hace sus primeras incursiones en la era digital sin abandonar la industrial.

Los conocidos como “trabajadores del conocimiento”, gestores de lo intangible, ya no encajaban bien en el concepto clásico de productividad. Quien mejor supo entenderlo y divulgarlo fue Peter Drucker. Durante la 2ª mitad del siglo XX, desde la publicación en 1954 “The practice of management” hasta “Management Challenges for the 21st Century” en 1999, fue dejando buenas muestras de ello.

Paralelamente, las industrias japonesas desarrollaron un esquema innovador para abordar el análisis del fenómeno del trabajo. Concretamente Toyota consiguió definir un sistema propio de mejoras de la calidad. Lo hizo estandarizando los procesos con la intención de flexibilizar su estructura para adaptarse a la demanda, reduciendo stocks y costes. Uniendo este sistema a la filosofía kaizen (mejora continua) sentaron las bases de la cultura LEAN como modelo de productividad óptimo. En su formulación actual no se circunscribe a un sector ni a un tamaño de empresa concreto. 

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Sin duda, la historia de la productividad cambia cuando el intercambio natural de “esfuerzo” a cambio de “recompensa” salta por los aires. Y esto ocurre claramente con la llegada de las TIC o tecnologías de la información y la comunicación. En este nuevo escenario, irrumpe una problemática específicamente derivada del cambio que genera en nuestra vida la era digital.

Aquí, el concepto clásico de la productividad pierde gran parte de su sentido en el análisis del fenómeno del trabajo. Además, esto afecta al término en todas las dimensiones en las que se manifiesta. Tanto a nivel individual y empresarial como en el agregado nacional. Cuando la competencia es tal que puede dejar al sacrificio sin recompensa, existe un impacto personal que se ha de gestionar.

 

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