Las revisiones nos sirven para podar las ineficiencias detectadas y, de este modo, realizar pequeños ajustes de timón con los que enderezar el rumbo hacia nuestros objetivos. Al final de nuestra agenda diaria, después de haber gestionado el tráfico perpendicular entre nuestra PDA(n) y los ITEM sobrevenidos durante la jornada laboral, llega el turno de repasar las ACTIVIDADES FINALIZADAS.
Aplicando un sistema de etiquetado póstumo, valoraremos en qué medida lo que hemos hecho ha supuesto una contribución a reto y, además, realizar un mini-análisis DAFO de cada una de ellas. Tanto si las cosas han salido como esperábamos cuando definimos la tarea como si no, corresponde dejar constancia del nivel de éxito/fracaso y del motivo que lo justifica. Es el momento de medir la efectividad alcanzada. Esta será la labor del juez.