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QUERER SER OBJETIVO Y SER SUBJETIVO

No hace falta acudir a la R.A.E. para saber que lo “objetivo” depende del objeto y lo “subjetivo” del sujeto. Y estaremos de acuerdo en que solo tiene capacidad de intuir el sujeto, no el objeto. Se puede tener como seña de identidad la “intuición”. Y también se puede aspirar a ser “objetivo”. Pero las dos cosas al mismo tiempo, no. 

LA INTUICIÓN NO ES OBJETIVA

“Existe una gran diferencia entre las decisiones que se toman según criterios objetivos y las que se toman según criterios subjetivos. (...) Las decisiones subjetivas son discutibles, las objetivas no.”

José Miguel Bolívar
Productividad personal (Spanish Edition) (p. 93). Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle.

FASE "HACER": TOMAR DECISIONES

Es sabido por todo aquel que se aproxima a GTD® que la última fase del hábito productivo es la fase de HACER. Ahí es donde culmina el proceso de control y donde el método tiene que dar el “do de pecho” pues es el momento de dejarse de preparativos y pasar a la acción tomando decisiones. Una vez solventados los compromisos impuestos que figuren en nuestro calendario, echaremos mano a nuestra lista de acciones siguientes y seleccionaremos solo una entre todas ellas. Pero ¿cuál? Llegados a este punto, David Allen no duda y establece la siguiente receta mágica: 

"Toda acción debe ser intuitiva"

“¿Cómo decides qué hacer en un momento dado? Como ya he dicho, mi sencilla respuesta es: confía en tu corazón. O en tu espíritu. O, si eres alérgico a este tipo de palabras, prueba a ver estas: en tu estómago, en tu instinto, en tus vísceras, en tu intuición…”

David Allen
Organízate con eficacia (Gestión del conocimiento) (Spanish Edition) (p. 239). Empresa Activa. Edición de Kindle.
Ensayo crítico sobre GTD®

Cualquier opinión es lícita y se ha de respetar. Cada cual está en su derecho a pensar de determinada manera y los demás, no es que estén obligados a estar de acuerdo, pero sí a considerarlo como una opción tan legítima como cualquier otra. Faltaría más. GTD® postula, entre otras cosas, que la decisión de hacer o de no hacer, esto o lo otro, ahora o luego, ha de ser intuitiva. Es decir, ha de basarse en la intuición, en el corazón, en el intestino, en el estómago o en las vísceras.

Y no se esconde, no lo dice con la boca pequeña sino que lo piensa así y quiere que todo el mundo sepa que GTD® se caracteriza por esto. Quiere que sea, por decirlo de algún modo, una de sus señas de identidad.

Perfecto. Podremos estar más de acuerdo o menos de acuerdo, pero es su opinión respecto al criterio que debemos seguir a la hora de tomar decisiones sobre qué hacer y hasta aquí no tenemos absolutamente nada que objetar.

 

OBJETIVO vs. SUBJETIVO

Ahora bien, todos tenemos una idea bastante clara de lo que significan los términos que se analizan en este apartado. No hace falta acudir a la R.A.E. para saber que lo “objetivo” depende del objeto y lo “subjetivo” del sujeto. Y estaremos de acuerdo en que solo tiene capacidad de intuir el sujeto, no el objeto. Hay personas más intuitivas y personas menos intuitivas, pero en cualquier caso hablamos de personas, de sujetos. Porque la intuición no se puede asociar a los objetos, solo a los sujetos.

CONCLUSIÓN

Es, a todas luces, difícil de entender que se nos presente este modelo para tomar decisiones (basado en la intuición, en el instinto, en el intestino, etc.) como un proceso de toma de decisiones objetivo. La intuición es, por su propia naturaleza, subjetiva. No le pidamos peras al olmo.

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