AUTOEMPLEO / EMPRENDIMIENTO

Si escogemos la vía del trabajo por cuenta propia, debemos contar con un proyecto o al menos una idea de negocio a desarrollar. Se impone en este caso llevar a cabo un plan de viabilidad donde se aborden los aspectos necesarios para transformar esa idea en una realidad palpable. Cabe tener presente que con la puesta en marcha de cualquier iniciativa empresarial aumentan los riesgos y los beneficios potenciales. Así pues, el grado de implicación debe ser máximo y, por tanto, la problemática que se genera es de otro calibre.

Diferencias entre Autoempleo y Emprendimiento

El trabajo por cuenta propia se suele asociar con el espíritu emprendedor. De hecho, la iniciativa empresarial es un medio para fomentar el crecimiento, la innovación económica y el empleo. Pero muchas veces, la decisión de trabajar para uno mismo, más que una elección, es el modo de continuar en activo.

El autoempleo, en esos casos de necesidad, se convierte en una respuesta ante la falta de empleo asalariado. No siempre es así y por ello nos encontraremos con otros muchos casos en que se ha detectado una oportunidad y se tienen expectativas de generar beneficios. En cualquier caso, cuando hablamos de autoempleo nos referimos a la figura de profesional autónomo que dispone de una habilidad por la que sus clientes le pagan. Una especie de Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como, que genera valor para sí mismo y no depende de nadie. A cambio, tiene una dimensión limitada, ya que los proyectos a llevar a cabo en solitario no pueden ser de envergadura.

El emprendimiento puede ser, o bien un autoempleo que ha ido a más, o bien un negocio que se ha puesto en marcha, dotado de una estructura societaria. En este caso, estará liderado por el emprendedor y contará eventualmente otros socios o colaboradores, pudiendo generar empleo. Por lo tanto, el emprendedor no sólo genera una ganancia para sí mismo, sino también para otros. Y no se ve limitado a lo que solo él puede producir por sus propios medios sino que puede delegar o subcontratar con terceros.

Plan de viabilidad empresarial

El “Plan de viabilidad empresarial” o “Plan de negocios” sirve para evaluar y concretar las actividades y los recursos de que se dispone para poner en marcha un negocio. En él se deben plantear, a modo de simulación, los distintos escenarios ante los que nos podemos encontrar en un futuro próximo y hacer proyecciones sobre cuál sería la capacidad de respuesta en cada caso. Cumple, además, la función de servir de dossier de presentación del proyecto empresarial. Esto es muy útil cuando nos empleamos en la tarea de buscar socios, colaboradores, inversores o para solicitar ayudas. Los elementos clave que debe abordar son los siguientes:

  • El producto o servicio.
  • El mercado en el que vamos a operar.
  • El proceso productivo.
  • El capital humano con que se cuenta.
  • El plan financiero, con previsión de ventas-costes y necesidades de financiación.

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